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LA PLANTA DE TRATAMIENTO

La planta cuenta con dos líneas de tratamiento, una para los RCD que presentan gran homogeneidad en su composición (hormigones, cerámicas, pavimentos asfálticos, materiales pétreos, etc.) y mezcla poco significativa entre ellos a la que se denomina línea de “RCD limpio”; y otra para las mezclas variables de diversos materiales a la que se denomina “RCD mezclado”.

La capacidad de tratamiento es de 120.000 toneladas al año y los productos finales, áridos de diferentes granulometrías, cumplen todos los requisitos técnicos para ser empleados en diversos usos, entre los que cabe resaltar: bases y sub-bases, rellenos, encachados, morteros y hormigones, jardinería, cubierta y diversas aplicaciones deportivas. Por otro lado, en el proceso de clasificación se separan materiales como madera, metales o plásticos susceptibles de reciclaje, y otros que no tienen el carácter de inertes para su correcta gestión.

EL DEPÓSITO

El depósito tiene una capacidad de vertido de 532.479 m3 y funciona exclusivamente como vertedero de los rechazos producidos en la planta de tratamiento. Su explotación se realizará en una sola fase y su vida útil estimada es de unos veinte años.

El acondicionamiento del terreno se ha realizado de tal manera que asegura la total impermeabilización de la celda, para ello se ha utilizado una capa de geocompuesto bentonítico sobre el que se ha colocado una barrera impermeable formada por una lamina de PEAD. Esta lamina se ha protegido con un geotextil y sobre el se ha extendido una capa de, al menos, 35 centímetros de espesor de material de protección que actúa como drenante.

Para la recogida de las aguas de infiltración y de los posibles lixiviados se encuentra con una balsa que recoge el drenaje interno de los barrancos y del vaso.

LINEA DE RCD LIMPIO

La pala cargadora deposita los RCD en la tolva de alimentación provista de una criba que separa dos fracciones: una inferior a 80 mm y otra mayor de 80 mm.

La fracción menor de 80 mm pasa a una segunda criba de la que se obtiene dos tamaños: uno que se comercializa como árido reciclado 0-40 mm y otro entre 40-80 mm, que va a un molino secundario que tritura el material para a continuación cribarlo y obtener tres productos finales: árido 0-10 mm, árido 10-40 mm y una tercera fracción mayor de 40 mm. Existe la posibilidad de recircular de nuevo esta última al molino secundario.

La fracción mayor de 80mm pasa a una machacadora que reduce el tamaño de los RCD. A la salida y tras eliminar los elementos férricos mediante un electroimán, los residuos se dirigen a la criba vibrante donde se separan en dos fracciones: árido inferior a 40 mm y árido entre 40-80 mm que va al molino secundario.

LINEA DE RCD MEZCLADO

La pala cargadora deposita los residuos en la tolva de alimentación donde se retira los elementos voluminosos, superiores a 250 mm. La tolva da paso al trómel o criba volumétrica que clasifica el flujo de materiales en tres fracciones granulométricas: inferior a 50 mm, que se comercializa como subproducto, de 50-150 mm y de 150-250 mm. La separación en estas dos últimas granulometrías facilitan la posterior clasificación manual, pero se vuelven a juntar en un solo flujo a la salida del triaje.

Antes de entrar en la cabina de triaje, ambas fracciones pasan bajo un electroimán cada una para la retirada de los elementos férricos. En la cabina de triaje se recuperan los materiales reciclables que acompañan a los RCD. A la salida de dos flujos se juntan en uno que, se conduce al molino secundario donde se tritura y posteriormente criba, obteniéndose tres productos finales: una fracción menor de 10 mm, otra de 10-40 mm y otra mayor de 40 mm que puede recircularse de nuevo al molino secundario.